lunes, 8 de marzo de 2010

Mª TERESA ABADÍA TORRALBA - Premio Mujeres de Jota 2010 por el Centro Aragonés del Puerto de Sagunto

SEMBLANZA BIOGRÁFICA por José Mª Prats Escriche


Un 3 de enero de 1949, sin duda que frío, nace Teresa Abadía en el pueblo de Ayerbe, en la Hoya de Huesca. Allí, en la Casa Lambán, en los mismos porches donde el nobel Ramón y Cajal vivió su infancia, va a transcurrir el primer año de vida de Teresa. Sólo el primero, pues, por razones de trabajo, sus padres se trasladarán a Yesa, en Navarra.

Navarra era tierra de jota, pero aunque no lo hubiese sido, habría dado igual porque la jota tenía entidad y vida propias en la familia de Teresa: su abuelo materno la cantaba, sentado en una manta, para su tierna nieta; su padre, que cantaba aragonesas y navarras sin distinción, fue quien le enseñó a sentirla y, por tanto, a amarla; ella recuerda que el padre tenía predilección por dos jotas: “La Mora” y “Tuve un hermano en el Tercio”. Y aunque su madre, pese al don de una preciosa voz, no la cantaba, también contribuyó al hondo gusto por la jota que caracteriza a nuestra Teresa. Ella misma tardó lo justo en hacer sus pinitos joteros, entonando la jota, junto a su hermano mayor, en las reuniones familiares. Y cuando Teresa fue madre, parte de ese gran amor por la jota se encarnó, de forma natural, en sus hijas: la mayor cantaba y la pequeña bailaba, aunque por circunstancias desfavorables no pudieron desarrollar una trayectoria larga.

Y de nuevo en Aragón, será en Barbastro, Huesca, donde Teresa estudiará, se casará y tendrá sus hijas. Como ama de casa con niñas pequeñas poco tiempo le quedará disponible, pero la jota seguirá ocupando un lugar, esta vez como fondo musical de sus tareas domésticas. Dice ella: “Yo, siempre, para hacer mis faenas, tengo las jotas en marcha, que ayudan un montón”.

Pero su periplo no había terminado, ni muchísimo menos. De Barbastro pasará a Zaragoza, al popular barrio de El Rabal, donde Teresa se encontrará a los 41 años con la “guinda” de la jota: un entorno que vive la jota con emoción y donde tendrá la oportunidad de recibir lecciones de algunas de sus figuras señeras. Teresa bailará durante más de dos años, en lo que define como maravillosa experiencia, pero sobre todo cantará. Entró en la Escuela Municipal de Música del Ayuntamiento de Zaragoza y, durante sus dos primeros cursos, su maestra de canto fue Begoña García Gracia, a quien admira y quiere, y de la que recuerda con cariño cómo la reconfortó en su primera clase, cuando Teresa se sentía como si tuviese en la garganta un “gallo en apuros”. Ya en ese primer curso, Begoña llevó a sus alumnos a actuar en el Instituto Miguel Servet durante el final de curso. Teresa lo recuerda como un revuelo extraordinario que movilizó a la familia y a las amistades. Hoy, riendo, piensa que fue una osadía, pero que salió bien pese a los nervios y al miedo atroz por todo el público que habían convocado; incluso, al acabar su intervención, una amiga subió al escenario y le entregó un ramo de flores. Teresa pasó una vergüenza horrorosa, estamos seguros que infundada. Era su primera actuación en público.

En los tres cursos restantes, fue su maestra otra personalidad excepcional de la jota, ni más ni menos que María Pilar de las Heras. Es lógico, pues, que se sienta orgullosa de quienes han sido sus profesoras. Paralelamente también tendrá un maestro que le calará muy hondo y al que lleva en el corazón, Luis Pastor, la persona que después de su padre más le ha inspirado la pasión por la jota. Con él compartirá muchas horas a la guitarra, cantando y preparando actuaciones.

Y no fue menos rica la relación de Teresa con la guitarra, pues tuvo como profesor a otro grande, José Luis Muñoz, cuyas clases eran tan satisfactorias que a Teresa le pesaba la espera hasta la siguiente clase; incluso en una ocasión, llegó a presentarse lesionada y con muletas, encontrándose con que ese día había ensayo general y José Luis la enviaba de vuelta a casa hasta su total recuperación. En otra ocasión, cuando preparaban un recital de rondalla para su parroquia de Santa Ana, la víspera del mismo ensayaron con José Luis de forma tan entusiasta e intensa que dejaron de sentirse los dedos. En suma, para Teresa, todo este período fue una maravillosa etapa y sabemos que lo dice sin un ápice de exageración, pues lo vivió con total intensidad, como cuando en el trayecto hasta la Escuela Municipal, subía y bajaba del autobús entonando suavemente las letras que iba ensayando.

A pesar de toda esa actividad, la vinculación a la jota de Teresa no se agotaba en el entorno de la enseñanza, sino que continuaba fuera de él, en su parroquia, la de Santa Ana, y en el Boterón. Literalmente, dice: “El paso por mi parroquia, ha sido una de mis más bellas experiencias, en todos los sentidos que atañen a mi persona. En lo que a la jota se refiere, gracias a lo poco que sabía, he podido hacer felices a muchas personas, y ellas a mí. Organicé una rondalla con el único fin de actuar en residencias de personas mayores o ante personas con alguna discapacidad; por ejemplo, cada año actuábamos para los familiares de los enfermos de Alzeimer”. Con ello, y dando además Teresa clases de iniciación a la guitarra, ayudaban también a cubrir las necesidades de la parroquia, y el grupo que así se formó sigue funcionando hoy día. No nos extraña que Teresa califique toda esta actividad de algo “muy bonito”, y es que a la satisfacción de ayudar se añadió la oportunidad de conocer y compartir escenario con grandes joteros y joteras, como Angelines Hernández, Teresa Pardos, Jesús Burriel, Luis Pastor, Mª Pilar Pastor y El Bombero entre otros.

Le quedaba entusiasmo para alegrar los ánimos en el Boterón, un conocido centro de la tercera edad de Zaragoza, que es el primero que se creó en Aragón; como ella misma dice: “Llegué al Boterón de la mano de Araceli Ullate, una buena jotera y amiga; cantaba y tocaba en la rondalla y mi permanencia allí duro hasta que mi enfermedad me impidió continuar”.

De esta intensa vida jotera permanece todo en el recuerdo, porque para Teresa no ha habido actuación que no haya sido especial, que no haya sido diferente a las demás. Aunque destaca por su intensidad el día en que con la Escuela de Jota pisó el escenario del Teatro Principal en Zaragoza, algo que la impresionó profundamente y no olvidará jamás; pero con éste compiten otros momentos también estelares, como la primera vez que actuó con el Boterón, que fue en la calle; o cuando, ya como Rondalla de Santa Ana, actuaron en la iglesia de San Juan de los Panetes; y todas aquellas ocasiones en que actuó en presencia de su madre.

Tampoco puede olvidar, pues es algo indeleble, a las personalidades del mundo de la jota a las que ha conocido personalmente. Son muchas y las añadimos a las arriba mencionadas: Jesús Redondo, José Guerra, Inmaculada Bescos, Las hermanas Alconchel, Mª Auxiliadora Gimeno, Marián Genzor y su esposo Roberto, Petra Gracia, José Luis Urben, Mercedes Cartiel, Lorena Palacios, Sandra Guerrero, Esther Salinas, Ana Belén San Joaquín, Mª Carmen Pardos, Sergio Sanz, Vicente Rubio, César Rubio, y otros muchos más, no tan famosos.

Y ahora, transcurrido de nuevo el tiempo y por los vaivenes de la vida, tenemos a Teresa en el Puerto de Sagunto, ese trozo de Valencia donde brilla engastado un pedacito de Aragón. Para ella, su estancia aquí es lo mejor que le ha podido pasar en esta etapa de su existencia: es paradójicamente en Valencia, donde ha podido volver a la jota y reencontrarse con Aragón, y, además, con la satisfacción de formar parte de un grupo que trabaja con ilusión por esa jota tan querida, un grupo gobernado por la armonía, con cada uno consciente de sus posibilidades y límites, donde la enseñanza fluye gracias dos maestros a los que Teresa quiere rendir homenaje: Vicente, la voz y la experiencia, y César, que ama la jota con una locura muy cuerda e incansable.

Ella es la cantadora más mayor, pero eso no le importa en absoluto. Teresa intenta dar lo máximo y siempre hay una meta y un margen para la mejora; y encuentra nuevas motivaciones en el conocimiento de las antiguas grandes voces, como Pilar Gascón, de las que aprecia su agilidad al cantar y su sencillez. Además, en este centro ha podido participar, y seguirá participando, en eventos joteros excepcionales. Por todo ello, manifiesta: “Poder cantar aquí me da verdaderamente la vida. Estoy en el mejor de los sitios para vivir la jota al máximo. Estoy experimentando, yo creo, mi mejor momento, por todo, porque tengo un maestro extraordinario, que está sacando de mi persona una emoción con el canto que casi me hace flotar. Sólo me falta para completar mi felicidad poder tocar mi guitarra”.

Es evidente que la jota representa algo más que un gusto musical para Teresa. Como ella misma dice con bellas y sentidas palabras, “la jota es ánimo en mi cansancio, alegría en mi tristeza”. Y es que, desde siempre, cuando tiene que emprender alguna ardua tarea de esas que tendemos a ir retrasando, pone sus jotas en marcha y consigue que “aquello vaya como una seda.” Del mismo modo, piensa que ese verso de una jota que dice “y arenga para la guerra” es tal cual; la jota le sirve de arenga para esa guerra de cada día, para ese hacer frente a la vida cuando ésta, antes o después, nos presenta su faceta más amarga o menos atractiva. Y lo cree así porque la jota le despierta toda clase de sentimientos positivos: “Alegría, emoción, fuerza, cariño, energía, vida, es el todo para mí. Cuando la canto me hace vibrar, me transforma, me siento grande, es la mayor representación de mi tierra, de la cual me siento muy orgullosa”.

Y para terminar, otra esclarecedora cita textual de Teresa: “En este centro he tenido momentos muy emotivos… al estar fuera de mi tierra me emociono con mucha facilidad. Hace poco, en la concentración de aragoneses del exterior, en Munébrega, casi no puedo cantar por la fuerza del sentimiento que la letra de la jota escrita por César me inspiraba. Muy fuerte, pero al mismo tiempo maravilloso. Yo te diría, resumiendo, que no hay nada más grande que poder expresar tus sentimientos con el canto de la jota, y tener la fuerza para que los que te escuchan, puedan sentirlo”.

lunes, 8 de febrero de 2010

PETRICA GRACIA - "De los más grandes joteros"


Nuestra querida Petrica, Premio Mujeres de Jota por Aragón 2010, canta "De los más grandes joteros"... una jota con la que rinde su particular homenaje a la "Estirpe Gracia" (Joteros de Nuez de Ebro), 5 generaciones de joteros en los que se han destacado: Juan Antonio (padre de Petrica)y Manuel Gracia, las Hermanas Perié (primas hermanas de Petrica) con Pascuala a la cabeza, la propia Petrica y, en la actualidad, su hija: Mª Begoña García Gracia.


CARTEL DEFINITIVO PREMIOS MUJERES DE JOTA 2010

Este es el cartel definitivo de los Premios Mujeres de Jota 2010


Ya nos han confirmado su asistencia, además de las homenajeadas (Petra y Teresa), los siguientes invitados:

CANTO
- Mª Begoña García Gracia, Zaragoza
- Mª Carmen Pardos Algás, Zaragoza
- Ana Belén Sanjoaquín Tomás, Zaragoza
- Julio Bellido Asensio, Zaragoza
GUITARRA
- José Luis Muñoz Burillo, Zaragoza

No faltará alguna emotiva sorpresa.

domingo, 31 de enero de 2010

PETRA GRACIA - "Con la jota me crié"

Nuestra querida Petrica, Premio Mujeres de Jota por Aragón 2010, canta "Con la Jota me crié"... una de las jotas con las que su padre, Juan Antonio Gracia Laborda, se alzó con el Primer Premio del Certamen Oficial de Jota en 1906.

jueves, 28 de enero de 2010

PREMIOS MUJERES DE JOTA 2010

RECITAL DE JOTA ARAGONESA
PREMIOS MUJERES DE JOTA 2010

Centro Aragonés del Puerto de Sagunto
Domingo 7 de Marzo de 2010, 17:00hrs


PREMIO MUJERES DE JOTA 2010 POR EL CENTRO ARAGONÉS

PREMIO MUJERES DE JOTA 2010

Premio Mujeres de Jota por el Centro Aragonés
Mª TERESA ABADÍA TORRALBA


En este año, 2010, el Premio Mujeres de Jota por el Centro Aragonés del Puerto de Sagunto será concedido a Mª Teresa Abadía Torralba.

Adjunto una breve semblanza biográfica como muestra de su andadura jotera.


MARÍA TERESA ABADÍA TORRALBA

María Teresa Abadía nace en Ayerbe, Huesca, y es hija, nieta y biznieta de aragoneses. Aunque la jota, como ella dice, la ha sentido siempre dentro de su alma, no tuvo oportunidad de cantarla hasta los 41 años. Fue entonces cuando una gran amiga que ya cantaba y era alumna de una escuela de jota, la convenció para inscribirse en ella.

María Teresa reconoce que el aprendizaje fue duro, pero califica esta etapa de muy bonita y la recuerda con mucho cariño, especialmente por unos profesores y compañeros maravillosos, a los que está muy agradecida. Pero la razón principal de su contento es la propia jota, un canto que desata en María Teresa un sentimiento incomparable, una íntima satisfacción que la hace sentir grande y feliz cuando la interpreta, quizá porque, como dice una copla, la jota “es un sentimiento noble que sale del corazón”. Y esa felicidad se alcanza incluso aunque el dominio técnico no sea completo, ya que, según María Teresa, la jota no es fácil y precisa de una serie de cualidades, aunque las dificultades pueden ir superándose con ilusión y con voluntad.

Más tarde, María Teresa inició otra etapa de su vida en la que no le fue posible seguir en el mundo de la jota, ya fuera cantando o tocando la guitarra, y sufrió al no poder sentir ese ánimo profundo y feliz que le produce cantar la jota. Mantuvo, eso sí, sus recuerdos, casi siempre positivos, pues para ella la jota siempre merece la pena. Y entre esos gratificantes recuerdos figuran también trofeos conseguidos en grupo. Ahora, afortunadamente, María Teresa ha podido volver a la jota.

Como intérprete de la jota, María Teresa siente predilección por Begoña García y, entre los cantadores clásicos, por María Pilar de las Heras, Luis Pastor y Jesús Gracia. En general todas las jotas le gustan, pero hay una con un significado especial y que, seguramente mirando a lo alto, siempre dedica a sus padres: “Cuando miro a las estrellas”.


José Mª Prats Escriche

martes, 5 de enero de 2010

PREMIO MUJERES DE JOTA 2010 POR ARAGÓN



PREMIO MUJERES DE JOTA 2010

Premio Mujeres de Jota por Aragón
PETRA GRACIA CLAVERÍA


En este año, 2010, el Premio Mujeres de Jota por Aragón será concedido a Petra Gracia Clavería.

Esta edición del Premio servirá para rendir homenaje a Petra por todo lo que ella ha sido en la Jota. En este año 2010, se cumple el 75 aniversario de su debut en el Teatro Argensola con el Grupo "Alma aragonesa",a los 6 años de edad, acompañada al baile por Pepito Tolosana, el hijo de su prima Pascuala Perié Gracia.


En esta foto, del Cuadro de Jotas de Pepe Esteso, aparece Petra (arrodillada en la primera fila) junto a otras grandes figuras de la Jota: Pascuala Perié, José Oto, Felisa Galé... entre muchos otros.

En esta foto Petra junto a su hermano Felipe.

Adjunto una semblanza biográfica de Petra, Premio Mujeres de Jota 2010, por Aragón.

Petra Gracia Clavería, “Imperio de Aragón”.

Si quisiéramos hacer un relato acerca de las más grandes estirpes joteras en Aragón recordaríamos a la “familia Delmás”, de Fuentes de Ebro; a los “Zapata”, descendientes de Andorra; a “los Peribáñez”, de Monreal del Campo,… pero si, entre todas, tuviéramos que destacar la estirpe jotera que ha aportado más grandes valores a nuestra Jota Cantada, nos deberíamos detener en el zaragozano pueblo de Nuez de Ebro, para hablar de la estirpe de “los Gracia”. La familia “Gracia” ha dado una extensa estirpe de brillantes estrellas joteras, compuesta de varias generaciones de excelentes cantadores y cantadoras como los hermanos Juan Antonio y Manuel Gracia; su primo, Gerardo Gracia; los sobrinos de éstos: Dionisio Labasa y Hermanas Perié (Pascuala, Lucía y Trinidad); la hija de Juan Antonio, Petra Gracia; o la hija de ésta última, y nieta de Juan Antonio, Mª Begoña García Gracia, quien dice a este respecto en esta copla…

Nuez de Ebro ha sido cuna
de los más grandes joteros
y la estrella de “los Gracia”
sigue alumbrando su cielo.

Pero no es el objetivo final de este texto recordar a estas meritorias sagas joteras, ni tampoco destacar a la grandiosa estirpe jotera originaria de Nuez de Ebro, sino rendir homenaje a uno de sus componentes: Petra Gracia Clavería. Sobre Juan Antonio Gracia, Pascuala Perié Gracia y Mª Begoña García Gracia se ha escrito mucho. Hoy, sin embargo, pretendemos dar a conocer y rendir un tributo a Petrica, como cariñosamente se la conoce en el ambiente jotero, una gran artista y una colosal jotera que además de por sus valores y condiciones artísticas, destaca por sus valores humanos. Pese a todo, si le preguntásemos a ella, no escatimaría esfuerzos en dibujar la figura de su queridísimo padre (maestro de maestros), en subrayar la excelencia jotera de su querida hija (campeona y maestra de nuestra jota) o en recordar con cariño a su prima (maestra de maestras). Así es Petra, una mujer sencilla que no gusta de destacarse por lo que ella es o ha sido, sino por lo que han sido o son los suyos. Sin embargo, Petra es una mujer que merece todos los honores propios por sus méritos artísticos y humanos.

En cuanto a lo artístico, para ser justos, deberíamos destacarla como una “grandiosa jotera”. Grandiosa, pues, a pesar de su corta estatura, se engrandece cuando pisa cualquier escenario y llena la escena con las tablas que ha ido adquiriendo en una existencia artística de 75 años. Grandiosa porque, a pesar de sus 80 años de edad, con su voz fuerte y limpia nos hace viajar en el tiempo para recordar la jota de los antiguos cantadores. Grandiosa puesto que, Petra, canta la jota en su estado y esencia más pura, convirtiéndose en el mejor testigo de la jota antigua: una jota sencilla, sin florituras, una jota brava y ágil, una jota llena de emoción y sentimientos…

Como bien dice un buen amigo mío: “Bendita sea la rama que al tronco sale”, porque Petra recuerda en su canto a la Jota de su padre Juan Antonio y, por extensión, a la del resto de joteros de Nuez. La misma jota que su padre transmitió a su sobrina Pascuala, y que ha sido la base y el fundamento sobre el que se ha construido la jota que después han enseñado Mª Pilar de las Heras (discípula predilecta de Pascuala) y Mª Begoña García, en la Escuela Municipal de Música de Zaragoza.

Petra Gracia Clavería, hija de Juan Antonio Gracia y Jacoba Clavería, nació un 26 de Junio de 1929 en Nuez de Ebro (Zaragoza). Y de Nuez de Ebro, en su temprana infancia, marchó junto a sus padres y hermanos hasta el zaragozano barrio de San Pablo, “El Gancho”, donde han vivido y convivido los más grandes joteros de la capital aragonesa. Petra, que era la menor de sus hermanos, quedó muy pronto huérfana de madre, lo que la empujó a acompañar desde muy niña a su padre, Juan Antonio Gracia, en sus andanzas artísticas. Así pues, su temprano debut como bailadora de jota tuvo lugar, cuando tan sólo contaba con 6 años de edad, en el Teatro Argensola de Zaragoza junto al Grupo Folklórico “Alma Aragonesa”, que dirigía Pepe Esteso y del que formaba parte Juan Antonio. En aquella ocasión, fue su pareja el hijo de Pascuala Perié: Pepito Tolosana.

Y de este modo, desde los 6 y hasta los 16 años, tomó parte en todas las actuaciones para las que fue requerida y acompañó, además de a su padre y a su prima Pascuala, a grandiosos joteros como José Oto y Felisa Galé, la familia Zapata, la familia Esteso, Mª Pilar de las Heras, Mercedes Cartiel, Pilar Francés, Pilar Pascual, Lucio Cáncer, José Iranzo “El Pastor de Andorra”… y todos los jóvenes joteros que, como ella, recibían lecciones de canto de su prima Pascuala, y buscaban su proyección artística en los más importantes cuadros de jota del momento.

A los 16 años es contratada por una compañía de variedades y actúa, junto a su padre, en las ciudades más importantes de España. Por entonces, incluye en su repertorio no sólo jotas, sino pasodobles, zambras, bulerías… que se convierten en un derroche de arte y gracia por distintos escenarios y teatros, y que le valen para la adopción del sobrenombre de “Imperio de Aragón”. Posteriormente, Petra, desarrolló gran parte de su actividad artística entre Cataluña y Baleares, obteniendo éxitos por doquier y compartiendo escenarios con artistas de la talla de Antonio Machín y Manolo Escobar,… o con joteros de renombre como Matías Maluenda y El Zagal de Mediana, con estos últimos en la famosa “Bodega de Apolo” del Paralelo barcelonés.

Petra se retiró del mundo artístico en 1980, unos años antes había regresado a Zaragoza y se había instalado en el barrio que la vio crecer, “El Gancho”. Allí quedaría cuidando a su padre, hasta su fallecimiento, y a sus queridas nietas. Sin embargo, a pesar de su retirada artística, Petra nunca ha dejado de cantar siempre que, para ello, ha sido requerida: festivales benéficos, homenajes,...

Durante los años 90 colaboró activamente con el Grupo Folklórico “Renacer”, que dirigió su hija Mª Begoña García. Además, ha obtenido numerosos primeros premios en el Certamen de OSCUS, tantos como veces se ha podido presentar. En nuestro Centro Aragonés del Puerto de Sagunto la hemos podido escuchar con motivo del recital que, en Junio de 2006, se dedicó a su prima Pascuala Perié y cuando, en Marzo de 2009, se homenajeó a su compañera y amiga Mª Pilar de las Heras. Además, ha acompañado a su hija en las representaciones de “En Clave de Jota”, y siempre nos ha deleitado generosamente con sus hermosas jotas cuando se lo hemos solicitado.

Actualmente, sigue asistiendo a la Escuela Municipal de Jota, donde junto a su hija aprovecha para mantener preparada su voz, y repasar sus estilos para poder estar a la altura y darlo todo en cualquier evento jotero para el que sea requerida. Y es que como ella dice, con la gracia que la caracteriza, “cuando voy a cantar se me pasan todos los males”. Porque Petra, a pesar de su edad, conserva la ilusión de seguir cantando, además de esas dotes innatas que ha heredado de su familia. Así pues, Petra se siente enormemente feliz cuando canta, porque, ante todo y por encima de todo, está el amor que siente por nuestra tierra y por nuestra jota. La jota que ha dado y da sentido y significado a su vida. La jota que ha sido el eje sobre el que han girado y se han desarrollado varias generaciones de su familia. La jota que lleva en su alma y en su corazón, y así lo expresa en esta copla que canta con predilección:

En Aragón he nacido,
con la jota me crié,
Aragón y la jotica
son mi esperanza y mi fe.

Pero además de señalar las excelencias artísticas de Petra, sería injusto cerrar estas líneas sin hacer referencia a sus cualidades humanas. A Petra no se le conocen enemigos en la Jota, todo el mundo la quiere y la admira. Su persona desprende sencillez, nobleza y modestia. Para nosotros, la familia jotera de este Centro Aragonés del Puerto de Sagunto, Petra es una entrañable amiga que se ha ganado nuestra admiración, nuestro respeto, nuestro aprecio y nuestro cariño. Para mí, personalmente, Petra es una gran “Mujer de Jota” por su extensa y excelente trayectoria artística de casi 75 años, pero también, y sobre todo, por su destacable excelencia humana.


César Rubio Belmonte