viernes, 23 de marzo de 2012

JOTAS ALUSIVAS DEDICADAS A LAS PREMIADAS

A Mª Carmen Galindo
Premio Mujeres de Jota por el Centro Aragonés...


Hoy tu centro te agradece,
tu esfuerzo y tu trayectoria,
porque tú bien te mereces
el Premio Mujer de Jota.

A Conchita Mormeneo Zapata
Premio Mujeres de Jota por Aragón...


Nuestro Centro te dedica
el Premio Mujer de Jota
a ti, querida Conchita,
por ser historia en la Jota.

“Los Zapata” son historia
en el baile de la Jota
y, de entre todos, Conchita
es la mejor bailadora.

A Conchita Carrillo
Premio Mujeres de Jota a título póstumo…


A ti Conchita Carrillo,
que fuiste Voz de la Jota,
nuestro Centro te dedica
el Premio Mujer de Jota.

La jota viste de luto
por la mejor locutora
y Aragón entero llora
por la voz de nuestra jota.

Autor: César Rubio Belmonte

miércoles, 7 de marzo de 2012

MUJERES DE JOTA 2012 EN LA RADIO

Os adjunto los enlaces con los programas de radio dedicados a la 5ª edición de los Premios Mujeres de Jota.

Aragón Radio 2. 29/1/2012 "Simplemente Jota" con Javier Vázquez.
http://www.aragonradio2.es/reproductor.php?reproducir=56696

Aragón Radio 2. 3/3/2012 "Simplemente Jota" con Javier Vázquez.
http://www.aragonradio2.com/reproductor.php?reproducir=58635

Aragón Radio 2. 19/3/2012 "Simplemente Jota" con Javier Vázquez.
Onda Cero Sagunto. 7/3/2012 con Palmira Benajas.

miércoles, 29 de febrero de 2012

PREMIO MUJERES DE JOTA 2012 "MENCIÓN ESPECIAL CONCHITA CARRILLO"

A TÍTULO PÓSTUMO...




La voz más inconfundible de la jota nos ha dejado en un día tan extraño como es el 29 de Febrero, tan extraño que solo ocurre una vez cada 4 años. Bien sabe Dios que se nos ha adelantó la enfermedad y la muerte a nuestro deseo de tributarle un Premio que bien se merecía. Siempre se dice que los homenajes deben rendirse en vida, nosotros también lo creemos así… pero con Conchita, desgraciadamente, no podremos cumplir nuestro deseo de haberle hecho partícipe de nuestros premios antes de que la muerte llamase a su puerta.


Conchita Carrillo ha sido, hasta el último de sus días, una gran Mujer de Jota: una mujer insustituible en la Jota. Tras de sí queda una estela de esfuerzo y trabajo en pro de lo que tanto amaba: la Jota Aragonesa. Tras de sí marcha la mayor ronda de joteros y joteras conocida nunca que lloran y lamentan, al son de los acordes de nuestra jota, tan tremenda perdida para Aragón y la Jota.


Allá va nuestro tributo y homenaje en memoria de Conchita Carrillo:


La organización de los Premios Mujeres de Jota, con el respaldo de la Junta Directiva del Centro Aragonés del Puerto de Sagunto, ha decidido entregar con carácter extraordinario y a título póstumo el Premio Mujer de Jota 2012 “Mención Especial Conchita Carrillo” a nuestra llorada Conchita. De manera que en el recital en homenaje a las premiadas del 2012, el próximo sábado 10 de Marzo, se recordará y homenajeará a Conchita Carrillo junto a las otras dos premiadas.


La recién creada “Mención Especial Conchita Carrillo” busca mantener vivo el recuerdo de la gran Conchita. Esta mención con su nombre será entregada con carácter extraordinario a Mujeres vinculadas a la Jota, que sin desarrollar su labor en el plano artístico (como cantadoras o bailadoras), hayan destacado por su aportación a nuestro folklore desde otras facetas.


Nos unimos al dolor, de todo el mundo de la Jota por tan tremenda perdida. Esperamos que nuestra iniciativa sirva para mantener vivo su recuerdo.



BREVE SEMBLANZA BIOGRÁFICA DE CONCHITA CARRILLO


El pasado miércoles 29 de Febrero, en Zaragoza, se apagaba la que fue bautizada como ‘La voz de Aragón’: Conchita Carrillo, una personalidad imprescindible en la Jota en los últimos 40 años . Conchita había sentido desde muy joven la llamada del teatro y de las ondas. De niña, tras vivir en Quinto de Ebro, donde nació en 1928, y en Maella, huiría de los bombardeos de la Guerra Civil en unos sótanos de la avenida Clavé con su vocación de actriz: se disfrazaba con pelucas y sombreros, peinaba muñecas a las que hacía hablar y hacía “misas dialogadas”.


Un día, un fraile capuchino, que regresaba de un viaje de Alemania, le trajo una radio Phillips: en ella escuchó el último parte de la Guerra Civil y con ella se quedaba desvelada, hasta altas horas de la madrugada, cambiando de emisoras y oyendo música. Así nació su vocación. La muerte de su padre le obligó a buscar trabajo, hasta que en 1957, decidió presentarse a las oposiciones para la radio en la calle Almagro, donde se encontraría con muchos de sus ídolos y con figuras emergentes en la radio de entonces. Conchita recordaba así aquellos días de sus inicios: “Era una radio entrañable y preciosa. Era como un sueño de hadas... al entrar todo parecía un poco destartalado, pero luego veías las cortinas donde solía tocar Pilar Bayona y la Orquesta Aragón, aquellos micrófonos tan evocadores”. Se inició los domingos en el programa dominical ‘Toriles’, más tarde en el concurso ‘Lo toma o lo deja’, luego formó parte de un colectivo para la leyenda: ‘Estudio 7’ y de ahí pasó, ya en los 70, a conducir el programa ‘Aragón’, de barniz costumbrista y popular. Y así fue como Conchita se convirtió en una voz familiar, en una voz de compañía, atenta a las pequeñas cosas de la vida, de las gentes y los pueblos. Tenía algo de sacerdotisa dulce y paciente y de consejera de la tribu. Y así fue como la radio se convirtió en el eje de su vida, como ella misma confesaba: “La radio, Radio Zaragoza, ha sido mi vida entera. Ha sido lo más hermoso de mi vida: en lo íntimo, en lo espiritual y en lo más hondo. La radio ha sido mi refugio y paraíso”.


Pero, también, el nombre de Conchita Carrillo se halla estrechamente vinculado a la jota aragonesa y, especialmente, al certamen «Demetrio Galán Bergua» de Radio Zaragoza, del que fue presentadora y verdadera «alma mater». Aficionada a la música desde muy niña, halló en la jota su mejor acomodo: fue la presentadora de programas, de festivales, de concursos. Era amiga de Jesús Gracia, José Iranzo ‘El Pastor de Andorra’, Jacinta Bartolomé, Angelines Hernández, entre tantos y tantos nombres. Su casa estaba llena de recuerdos, de objetos, de diplomas, de infinitos gestos de cariño.


Su trabajo como locutora, junto a su prolífica labor de promoción y difusión de la jota han sido reconocidos con numerosos premios y distinciones: Medalla al mérito profesional de la DGA, Medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal, Jotera de Honor de la Diputación Provincial de Teruel, Primer Cachirulo de Oro de Teruel y también de la Peña Cuna El Cachirulo de Calatayud. El Ayuntamiento de Zaragoza le dedicó una calle.


Hoy nuestro Centro Aragonés, quiere reconocer su generosa aportación a la Jota Aragonesa y su arduo trabajo de defensa y divulgación del folklore aragonés con el Premio Mujer de Jota, a título póstumo. Asimismo, en un gesto por mantener viva la memoria de Conchita Carrillo y los valores que transmitió a varias generaciones de joteros y joteras, se decide crear la “Mención Especial Conchita Carrillo” a los Premios Mujeres de Jota. Una mención especial, que reconocerá la labor de Mujeres que se destaquen por su aportación a la jota en otras facetas distintas a las propiamente artísticas (canto, baile y rondalla).

martes, 28 de febrero de 2012

Mª CARMEN GALINDO MIGUEL

PREMIO MUJERES DE JOTA 2012 POR EL CENTRO ARAGONÉS












Aunque esta historia no empezó así, para esta semblanza puede representar un buen comienzo. Es una noche de verano de hace unos doce años, el Centro Aragonés del Puerto de Sagunto ofrece un recital en la turística Cullera. El cuadro de baile, con el fondo de la rondalla y las jotas de acompañamiento, evoluciona sobre el escenario. Una persona del público, de Madrid quizás, realiza un comentario reseñable: “esa chica, por como baila, se diría que tiene formación de danza clásica”. El comentario se refería a Mari Carmen Galindo, entonces profesora del grupo, y bailadora activa. No obstante, el bienintencionado comentarista, se equivocaba; lo que interpretaba como formación de danza clásica, era en realidad el resultado de una combinación de amor por el baile de la jota, de una elegancia innata, y de la depuración técnica que Mari Carmen había alcanzado de la mano de un bailador también portentoso, el profesor y coreógrafo Pablo Luis Maza.

Como en tantos otros casos, es indudable que la ascendencia aragonesa es determinante para explicar la relación con la jota de Mari Carmen, nuestra homenajeada: sus ancestros maternos, hasta donde se pierde la memoria familiar, son todos turolenses, la mayoría de Villar del Salz. Así pues, a la edad de cuatro años, en el Pilar de 1972, ya la vistieron de baturra; y justo dos años después, en el Pilar de 1974, sus padres, a raíz de una conversación con Armando, un tío de Mari Carmen cuya hija bailaba, y con el propio profesor de baile, Pablo Luis Maza, decidieron inscribir a Mari Carmen en el grupo de educandos de baile para el siguiente curso. De esta forma, en febrero de 1975, quedaría integrada en el grupo de bailadores infantiles, y poco después en la rondalla, si bien su mayor predisposición y su embelesamiento por el baile la llevarían, al cabo de unos pocos años, a centrarse exclusivamente en éste.
Mari Carmen comenzó, pues, muy joven, a los seis años, con Concha Pérez como profesora del grupo infantil, mientras que Pablo Luis Maza lo era de los mayores. Tal era su interés que la primera recompensa llegó pronto, pues en su primer verano como bailadora ya fue reclamada por Pablo Luis Maza para intervenir en las actuaciones contratadas. Y muy pronto también, a los once años, fue llamada a integrarse en el grupo mayor. Así lo resume Mari Carmen: “una vez dentro, todo fue rodado… sin darte cuenta, hoy bailas una jota, mañana dos, luego todas y, de repente, estás delante en el escenario… A mi me encantaba aprender pasos y luego ver que era capaz de combinarlos con otros, mientras levantaba los brazos y tocaba las castañuelas, al tiempo que sonaba la música y se cantaba”.
Lo llevaba dentro, por eso lo suyo con el baile fue un flechazo, un reconocimiento de sí misma, una pasión íntima que la embrujó para siempre. Mari Carmen llegó súbitamente a la conclusión de que el baile “era lo que más le gustaba y que no quería dejarlo”. Recuerda que “de niña deseaba que fuese siempre día de ensayo”, mas no le bastaba con su propio ensayo, por eso se quedaba a contemplar los bailes de los mayores, hasta que éstos concluían. Sus padres la secundaban con su sacrificio y su paciencia: la llevaban, la traían -en la moto de su padre, o andando un largo trecho-, y se esperaban hasta el fin de todos los ensayos… es algo que les agradece en el alma, porque para ella, haber descubierto el baile de la jota ha supuesto una forma de felicidad. Felicidad que Mari Carmen relaciona con una sensación de libertad, que es la libertad propia del creador, del artista, algo que sublima al ser humano y lo acerca a lo divino: “me siento bien cuando bailo la jota porque puedes expresar mil sentimientos, es una sensación de libertad mientras te mueves que no se puede describir. Es algo que te envuelve, pero sólo sabes lo que es cuando lo sientes, cuando lo vives”. Y por supuesto, el arte, en este caso el baile, es también técnica, cuya madurez Mari Carmen aprendió de Pablo Luis Maza, de quien escucharía: “el baile uno lo tiene que hacer bonito de cintura para arriba, con los brazos, la cabeza y las castañuelas, de ello depende que sea elegante”.

Aunque la faceta de bailadora ha sido su principal motivación, de su amor por la jota ha derivado también la responsabilidad y el compromiso de enseñarla. En 1990 Mari Carmen se convierte en profesora de los educandos y del grupo infantil. Unos años más tarde lo será del grupo mayor. En ambos casos, se trató de sustituir a profesores que por decisión propia dejaban vacantes sus puestos. Aceptó gustosamente pese a que ello la apartaba parcialmente de lo que era la fuente de su satisfacción; la vivencia íntima y personal del baile.

No obstante, confiesa que fue una labor gratificante “esforzarse para que en el escenario las cosas se desarrollen como tú has planteado trabajando con el grupo día tras día. Ves cómo evoluciona la gente a la que estás formando y, cuando salen, confías en que lo hagan bien, pero a la vez dejas de poder controlarlo todo y eso hace que lo pases un poco peor”. Pero “obras son amores”, así muchos componentes del actual grupo de mayores son los primeros niños a los que ayudó a formarse en el baile. Cuando eran pequeños tuvo la gran satisfacción, como todos los profesores de niños, de verlos bailar por primera vez en público. Si bastantes de ellos siguen bailando hoy, después de 22 años, dice Mari Carmen, “es que alguna cosa hicimos bien, porque llegaron a amar la jota tanto como yo”.

Toda esta pasión por la jota ha tenido también una amplia proyección exterior: Mari Carmen ha bailado la jota en Francia, en Italia, por todo Aragón y por buena parte de España, en variados escenarios: castillos, teatros como el romano de Sagunto, el Principal de Valencia o el Fleta de Zaragoza, hoteles… Son andanzas extensas en el espacio y en el tiempo, y por ello trufadas de anécdotas, unas sabrosas y otras pesarosas, que van desde el hundimiento de un escenario hasta que se les quemara un autobús, pasando por la pérdida de equipajes o por aquella que ella misma detalla: “llegados un pueblo para una actuación, nos dejaron una casa para vestirnos y cómo se nos quedó el semblante cuando nos dijeron que había que salir de la casa por el balcón... afortunadamente resultó que el balcón daba directamente al escenario y todo quedó en el susto... pero lo mejor fue cuando, una vez fuera, vimos a los miembros de la rondalla subidos a un tractor para tocar”. Pero quizá la anécdota más personal y especial es la que le sucedió a los 8 años de edad en el Teatro Principal de Valencia, al que Pablo Luis Maza la invitó para bailar con el Centro Aragonés valenciano: “todo fue bien hasta que llegó la despedida del bolero de Caspe, cuando todos se quedaron de pie y yo, en el medio, arrodillada. Al acabar le transmití a Pablo Luis mi disgusto, pero él me cogió del hombro y me dijo: ‘Imagínate si te llegas a quedar tú de pie y todos los demás de rodillas’".

A lo largo de su ejecutoria, Mari Carmen se congratula por haber tenido la suerte de bailar acompañada por la voz de grandes joteros como el pastor de Andorra, Vicente Rubio, Bienvenida Argensola, Vicente Olivares, José Antonio Lázaro, Sagrario, Jesús Benito... y, además, por haber conocido a bailadores de la índole de José Miguel Pamplona, Carlos Gil, los hermanos Navarida, Nacho Martín, etc. Y, entre todos, a Pablo Luis Maza, con el que aprendió, al que admira profundamente y del que, en una ocasión, fue pareja de baile.

Mari Carmen no ha sido bailadora de concursos, por lo que no ha experimentado nunca la sensación de ver su nombre en un palmarés, salvo cuando, siendo profesora de los educandos, participo con el grupo de mayores en el concurso Ciudad de Tauste, donde se obtuvo un segundo premio. Pero sin desmerecer jamás la satisfacción objetiva e indudable de obtener un triunfo ante un jurado, en el caso de Mari Carmen, su triunfo ha sido más bien el fruto interior, privado, de una relación íntima entre ella y ese baile de la jota que la eleva sobre las limitaciones de lo cotidiano.

Otra faceta de esta proyección exterior al baile la constituyen sus cargos de representación: Mari Carmen ha sido Dama, Real Moza de la Peña El Cachirulo, Reina de este centro aragonés, Reina de la Federación Valenciana de Casas y Centros Regionales, y, como colofón, Reina Nacional de la Federación de Casas y Centros Regionales de España en el bienio 1990-1991. Y poco faltó para que fuese “Reina de España”, como ella misma nos relata: “siendo Reina Nacional, fui invitada a un certamen literario, donde fui presentada, ante el asombro de la gente, como la Reina de España, sin agregar que lo era de las Casas Regionales. Al terminar el acto y volver a ser presentada, esta vez ya correctamente, como Reina Nacional de las Casas Regionales de España, me regalaron un libro con la siguiente dedicatoria: ‘A Mari Carmen, Reina de España, con el permiso de Doña Sofía’".

Además de la satisfacción por la confianza que sintió depositada en ella como representante de los aragoneses y de todas las Casas, tuvo también la de conocer durante esos años a diversas personalidades del cine, la cultura y la política, así como la de recibir un trato siempre exquisito por parte de todo el mundo.

Despidámonos, sólo hasta luego, con unas palabras literales y muy sentidas de la propia Mari Carmen, que resumen su trayectoria vital junto a su familia y la jota: “para mí la jota es una forma de vida, y durante muchos años fue sin duda alguna el centro de mi existencia. Echo la vista atrás y no concibo la vida sin la jota, ella ha estado en mi niñez, en mi juventud, en mi boda, en mi embarazo... me ha dado penas y alegrías, he madurado junto a ella y me ha rodeado de gente maravillosa. Es sin duda, lo que más me gusta hacer. En mi memoria siempre mantendré indelebles a todas las personas que han trabajado y trabajan, año tras año, por sacar adelante esta sociedad, y en particular mis compañeros del grupo; a Pablo Luis Maza, que me enseñó a amar y ver la jota como lo hacía él; y muy especialmente a mis padres, por traerme aquí hace casi 40 años y permitirme con ello ser tan feliz. Finalmente, este premio que tanta ilusión me hace puesto que me lo otorga la que ha sido mi segunda casa durante tantos años, me gustaría dedicárselo a mi marido, por aguantarme, y a mi hijo Álvaro José, que ha sido la razón más maravillosa por la que se puede dejar aparcado el baile, pero que al mismo tiempo me reintegra a él al verlo dar sus primeros pasos en el escenario, siempre con la esperanza de que le llegue a gustar la jota tanto como a su madre”.


José Mª Prats Escriche

domingo, 15 de enero de 2012

BORRADOR DEL CARTEL PREMIOS 2012



PREMIADAS DE LA 5ª EDICIÓN

PREMIOS MUJERES DE JOTA 2012

PREMIADA POR ARAGÓN...
Conchita Mormeneo Zapata

PREMIADA POR EL CENTRO ARAGONÉS DEL PUERTO DE SAGUNTO...
Mª Carmen Galindo Miguel


lunes, 28 de noviembre de 2011

CONCHITA MORMENEO ZAPATA...

PREMIO MUJERES DE JOTA 2012 POR ARAGÓN








En esta 5ª edición de nuestros premios mujeres de jota, que se entregarán en el mes de marzo de 2012, será Conchita Mormeneo Zapata nuestra jotera homenajeada por Aragón.

Nos llena de orgullo que haya aceptado el reconocimiento y que su nombre figure ya entre las premiadas por Aragón: Mª Auxiliadora Gimeno (1ª edición), Mª Pilar de las Heras (2ª edición), Petra Gracia (3ª edición) y Piedad Gil (4ª edición); y las premiadas por nuestro centro aragonés: Josefa Vidal (1ª edición), Teresa Abadía (3ª edición) y Asunción Edo (4ª edición).

Así pues, en Marzo de 2012 celebraremos un festival en homenaje a las premiadas y les haremos entrega de este premio que trata de distinguir a aquellas mujeres del mundo de la jota que se han destacado por su calidad interpretativa, por su labor docente o por su excelencia humana.

Conchita Mormeneo Zapata ha sido una de las más destacadas bailadoras que ha dado nuestra Jota. Proviene de una de las más importantes sagas joteras de todos los tiempos,... su padre, Bienvenido Mormeneo, fue un excelente tañedor de bandurria y su madre, Amalia Zapata, una destacadísima cantadora y bailadora. La genética fue generosa con ella y heredó de sus padres un talento musical y artístico admirables.

Como bailadora consiguió, nada menos que, 3 premios extraordinarios consecutivos formando pareja con Ángel Martínez. Como maestra ha transmitido la esencia y los secretos de su baile a varias generaciones de destacados bailadores que le admiran y le quieren.

Además de todas esas virtudes, Conchita es una excelente persona con una excelente familia a la que todo el mundo de la jota le profesa un gran cariño. Por todo ello, y por más, será nuestra premiada en el año 2012.


CONCHITA MORMENEO ZAPATA: genial bailadora

Conchita Mormeneo Zapata


Conchita Mormeneo Zapata es una de las últimas y más importantes representantes de una de las más destacadas sagas joteras de todos los tiempos: “los Zapata”. Una estirpe de joteros y joteras que ha llenado casi un siglo de folklore aragonés.

Sus padres, Bienvenido y Amalia, dos excelentes valores de nuestra jota en su época más dorada, sembraron la semilla para que en Conchita brotara un arte excepcional.

AMALIA ZAPATA, su madre, fue bailadora y cantadora. Hija de Rafael Zapata, tañedor de guitarra, gran aficionado a la jota y promotor del grupo folklórico que fue la antesala de “Raza Aragonesa”; y Manuela Martín, cantadora y bailadora de jotas nacida en Andorra (Teruel).
Los 7 hijos del matrimonio: Amalia, Ignacio, Isabel, Mariano, Santiago, Conchita y Angelita; se dedicaron al baile y canto de la jota. Amalia y Angelita consiguieron premios de canto en el Certamen Oficial de Jota. En cuanto al baile, todos los hermanos consiguieron primeros premios y premios extraordinarios de baile en distintas categorías entre los años 1917 y 1946, formando pareja entre ellos o con otros destacados bailadores y bailadoras del momento.
“Bien bailó la jota Amalia Zapata, pero aún siendo bailadora de gran calidad, todavía destacó más como cantadora de voz potente y timbre sugestivo. Y si vamos a buscar en ella algo que la personalice tendremos que referirnos a su acusado gracejo y a su temperamento baturro”. (Demetrio Galán Bergua, El libro de la Jota Aragonesa)


BIENVENIDO MORMENEO, su padre, fue uno de los más destacados bandurristas de su tiempo y un auténtico maestro de pulso y púa. Tomó parte en las más destacadas rondallas de la época y fue pieza clave en los grupos de jota de la familia Zapata, entre ellos “Raza Aragonesa”. Bienvenido acompañó a los más importantes cantadores y bailadores del momento, participando junto a algunos de ellos en la grabación de discos de pizarra. Cuenta la gran Mª Pilar de las Heras como en el año 56 en un viaje a París, junto a “Raza Aragonesa”, fueron a grabar una actuación promocional en una radio parisina donde se referían a la “chansonière” Mª Pilar de las Heras y al “mandolenière” Bienvenido Mormeneo. Una buena prueba de su importancia y su papel clave en esta reconocida agrupación artística.

El día en el que la gran bailadora y maestra, Amalia Zapata y, el gran bandurrista y maestro de pulso y púa, Bienvenido Mormeneo contrajeron matrimonio seguramente confiaban que sus hijos continuarían con la estela artística que ellos mismos habían heredado de anteriores generaciones. Lo que quizá nunca llegaron a imaginar es que lo harían con el gran éxito que lo hicieron, puesto que sus tres hijos: José Mª, Amalia y Conchita fueron tres grandísimos bailadores.

José María y Amalia Mormeneo Zapata, formando pareja de baile, consiguieron alzarse con el 1º Premio Ordinario del Certamen Oficial del Jota del Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza en 1961. Y se consagraron con el Premio Extraordinario al año siguiente.

Conchita, nacida en Zaragoza el 9 de Noviembre de 1947, estaba llamada a ser una de las más importantes bailadoras de todos los tiempos y con el devenir de los años cosecharía importantes premios y desarrollaría una destacadísima carrera artística.
La menor de los Mormeneo Zapata había heredado la gracia y talento artístico de su madre, mientras que de su padre recibió una excelente formación y conocimientos musicales que le ayudarían a desarrollar su talentosa carrera artística. Y así, de la mano de su madre y a la edad de 3 años empezó a dar sus primeros pasos en la jota bailada.
Pese a ello, su debut sería a esa misma edad, pero como cantadora y no como bailadora. Cuenta ella misma como, de la mano de su tío Santiago Zapata, subió al escenario del Teatro Apolo para entonar “Los chopos de la ribera”. Aquellas ovaciones y aplausos quedarían grabadas en su memoria y fueron un valioso incentivo para continuar su desarrollo artístico.

Su debut como bailadora sería un año después, a la edad de 4 años, en un festival en el que participaba su familia y que estaba dedicado a destacadas personalidades de la época en la Plaza del Pilar.

Durante su carrera como bailadora consiguió innumerables premios en la modalidad infantil, juvenil y adultos de jota bailada, entre los que se destacan el 1º Premio Ordinario de Baile del Certamen Oficial de Jota en 1967 y los 3 Premios Extraordinarios consecutivos en los años 1968, 1969 y 1970 en este mismo Certamen. Todos estos importantes premios los consiguió formando pareja con Ángel Martínez Quesada, director del Grupo “Raíces de Aragón” y bajo la tutela, supervisión y con los valiosísimos consejos de su querida madre.



Amalia Zapata Martín



Conchita, vivió una época en la que la jota era cosa de familia, como a ella le gusta recordar. Una época en la que la transmisión de este saber y este arte era de padres a hijos. Una época en la que todos los miembros de estas familias formaban parte del espectáculo en gran armonía. La época de los “Zapata”, con su grupo Raza Aragonesa; los “Esteso” y su cuadro de Alma Aragonesa; y los “Cebollero” con el Grupo Alma de Aragón.

Conchita recorrió toda la geografía española, europea y parte de Latinoamérica perteneciendo al elenco de baile de los más importantes grupos folklóricos:
- Grupo Infantil de Doña Amalia Zapata
- Grupo Folklórico de Don Ángel Esteso
- Grupo Folklórico Educación y Descanso
- Grupo Folklórico “Alma de Aragón”

Pero la carrera artística de Conchita no solo se desarrolló como bailadora de jota. Dotada de una bellísima voz y una extraordinaria sensibilidad para el canto cosechó importantes premios interpretando las canciones más populares de su admirada Concha Piquer. De esta manera ganó un concurso de canción española en La Voz de Madrid, lo que le permitió viajar a Benidorm y participar en el festival de la canción que ganó Raphael, compartiendo escenario con Marisol, los Cinco Latinos y el Dúo Dinámico.

Su interés por la jota y el baile le introdujo muy tempranamente en la actividad docente. Desde los 14 años y hasta la actualidad, ha impartido y sigue impartiendo clases de baile en distintos centros de enseñanza. Su prolífica actividad docente ha servido para que importantes bailadores del panorama actual de la Jota se hayan impregnado de su sabiduría y de su buen hacer, de ese modo de bailar tan arraigado en los orígenes de la jota misma. Un modo de bailar, al que Conchita ha sabido imprimir su sello personal: su sensibilidad y su fuerza, su elegancia y su gracia. Un ejemplo de la jota bien bailada.

Conchita ha participado en numerosos concursos y certámenes como miembro del jurado de baile:
Villa de Tauste (Zaragoza), Albalate de Cinca (Huesca), Sástago (Zaragoza), Hospitalet de Llobregat (Barcelona), San Valero (Zaragoza), “El Cachirulo” (Zaragoza), Villanueva de Sigena (Huesca)… y, sobretodo, se debe destacar su participación como jurado de baile en diversas ediciones del Certamen Oficial de Jota Bailada del Excmo. Ayto de Zaragoza en las modalidades de infantil, juvenil y adulto.

Recientemente, también la hemos podido ver colaborando como miembro del jurado en diversas ediciones del concurso televisivo “Dándolo Todo Jota” en Aragón TV.

Conchita Mormeneo Zapata es una de las más grandes artistas que ha dado la jota bailada, una maestra que ha sabido transmitir la esencia de la jota más pura a nuevas generaciones de joteros y, ante todo, Conchita es una mujer sencilla, abierta, cariñosa, llena de sensibilidad y ternura; sobretodo cuando recuerda los grandes momentos que vivió en una trayectoria artística difícilmente superable.


Conchita Mormeneo Zapata ha sido, es y siempre será recordada como una gran “mujer de Jota”.
César Rubio Belmonte