lunes, 9 de marzo de 2020

POESÍA A LAS MUJERES DE JOTA

Abuelas que, con cariño, 
cosen trajes a sus nietas. 
Bailadoras que acarician, 
con amor, sus castañuelas. 
Madres que con sus hijas
comparten tardes de ensayo. 
Tañedoras que derrochan
arte y música en sus manos. 
Mujeres que en las butacas
con sus aplausos animan. 
Cantadoras que, con alma, 
a nuestra Jota acarician. 
Mujeres de mi Aragón, 
para vosotras mi copla. 
Viva por siempre ARAGÓN
y sus MUJERES DE JOTA. 

César Rubio Belmonte
8 de Marzo de 2020

Dedicado a todas las MUJERES DE JOTA. 
En especial a mi madre Mari Carmen, mi mujer Astrid y mi hija Candela.

MUJERES DE JOTA 2020 EN PRENSA Y RADIO

"El Económico". 9 Marzo/2020.


Levante-EMV.  6 de Marzo/2020.

"Escúchate", Aragón Radio, conducido por Javier Vázquez. 6 de Marzo de 2020.


FOTOS Y VIDEOS DE LOS PREMIOS MUJERES DE JOTA 2020

 Premiadas recogiendo el premio de manos de la presidenta del Centro Aragonés Ángela Navarrete

Foto de grupo al finalizar el evento

Fotografías del acto de entrega de los Premios Mujeres de Jota 2020

Todas las fotografías del evento en el siguiente enlace:

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.1508051326047217&type=3


Vídeos del acto de entrega de los Premios Mujeres de Jota 2020

Todos los vídeos del evento en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLd09iM7iVwZyroTuNsSSHW8NgktyBRm1-

LAURA MARTÍN MONTALBÁN: COPLAS EN SU HONOR

LAURA MARTÍN MONTALBÁN: COPLAS EN SU HONOR
Por Toño Julve

Con letras de oro en la Jota
en la historia escribirán
seguro este nombre un día
Laura Martín Montalbán 

Es pues para mí un orgullo
a alguien que quiero y admiro
dedicar estas coplillas,
de niños nos conocimos 

Hablar de su trayectoria
es hablar de mucho esfuerzo
trabajo, pasión, rigor,
reconocimiento y premios 

Alguien que ya de pequeña
se enamoró de la Jota
y que comenzó a mimarla
y a estudiarla nota a nota 

No sólo se conformó
con su éxito personal
quiso hacer de la docencia
su labor más esencial 

Transmitir a sus alumnos
una manera de hacer
de interpretar nuestro canto
con elegancia y saber 

Por lo tanto para Laura
la Jota es mucho en su vida
un pilar fundamental
e ilusión del día a día 

Una ilusión compartida
con quien siempre está a su lado
otro grande de la Jota
Ivanhoe, su enamorado 

Fruto de ese gran amor
nacieron sus dos alhajas
la mayor llamada Adriana
y la pequeña que es Jara 

Ellas seguirán los pasos
de esta pareja baturra
algo que a Ivanhoe y a Laura
de alegría les inunda 

A tu familia y tu gente
una sonrisa hoy les brota
viendo como te conceden
el premio MUJER DE JOTA 

Y Aragón enardecido
grita con voz fuerte y clara
un ¡Viva! porque hoy el Puerto
premia la labor de Laura

IRIS GIMÉNEZ MUÑOZ: COPLAS EN SU HONOR

IRIS GIMÉNEZ MUÑOZ: COPLAS EN SU HONOR
Por Toño Julve

Hoy voy a hablarles de un rostro
voy a hablarles de una voz
una voz llena de fuerza
y un rostro lleno de amor 

El corazón nos encoge
al escuchar esa voz
 pues con ella entrega el alma
Iris Giménez Muñoz 

Porque su cantar encierra
sentimiento y emoción
su entrega por este centro
y raíces de Tormón 

Pues su pasión por la Jota
sirve a Iris al cantar
para decir con sus notas
lo que le cuesta expresar 

Tiene Iris pues dos idiomas
y a cada cual más bonito
nuestro canto y su sonrisa
con la que quita el sentido 

Su constancia, su trabajo
y su entrega por la Jota
la hacen del Puerto Sagunto
abanderada con nota 

Pues representa esta Casa
desde niña en escenarios
con buen puñado de premios
que con esfuerzo ha logrado 

Al escucharla uno piensa
¡Ay madre mía, por Dios!
¿Cómo un cuerpo tan pequeño
saca semejante voz? 

Pero el refrán ya se sabe
todos bien lo conocemos
la esencia más exquisita
se vende en frasco pequeño 

Yo tengo otra teoría
y es que tiene tanta voz
porque en su cuerpo no cabe
tan enorme corazón 

Corazón que hoy le palpita
a un ritmo que la alborota
pues con orgullo recibe
el premio MUJER DE JOTA 

Iris la Jota hoy te abraza
en el Puerto con cariño
pon dentro del corazón

este premio merecido 

IRIS GIMÉNEZ MUÑOZ

IRIS GIMÉNEZ MUÑOZ: SEMBLANZA BIOGRÁFICA
Por José Mª Prats Escriche


Es 11 de octubre de 2010, víspera del Pilar y noche de ronda; una nutrida y animada comitiva nocturna se va concentrando en la calle Trovador, una de las vías largas pero estrechas del núcleo originario de Puerto de Sagunto. Han llegado al domicilio de una de las damas, una chica adolescente de 15 años a la que van a rondar. En la puerta ella y su familia aguardan para recibir y convidar a los integrantes de la ronda: tañedores, cantadores, bailadores y el público acompañante. Le martiriza bastante no poder cantar, pero ahora el protocolo le impone escuchar, no en vano es la agasajada. Comienza el acto y suenan la rondalla y las coplas, entre ellas una alusiva que rezaba: 

“Nadie te llame pequeña / que ya tienes mucha altura,
pues lo que cuenta es tu voz / y ahí te sobra estatura”.

Cuando, siendo dama de la Reina Noelia Ortiz, le dedicaron dicha letra, Iris Giménez Muñoz ya llevaba once años en la jota. Empezó, pues, de muy niña, con cuatro añitos, algo probablemente vinculado a una doble circunstancia: el origen turolense del padre y los abuelos paternos, oriundos de Tormón; y el hecho de tener como primo mayor a un buen y apreciado cantador de este centro, Raúl Mora Sebastián. Tan pequeña era que, de sus comienzos, sólo conserva escasos y fugaces recuerdos, que más tarde evocaría con comicidad: “canturreaba tanto en casa que mis padres decidieron apuntarme a cantar jotas”; o “era tan pequeña que cuando me tocaba ensayar tenía que dar un saltito desde la silla, pues no tocaba el suelo”. Sin embargo, nunca ha olvidado cuál fue su primera jota, que ensayaría una y otra vez con su primer profesor, Vicente Rubio Sebastián:

“Porque ahora soy pequeñica / tú me hablas sin mirar.
Ya llegará el día, maño / que me mires sin hablar.”

Tuvo vergüenza al principio, era natural, el escenario impone a cualquier edad, pero no tardó en llegar al íntimo convencimiento de que cantar era lo “más bonito del  mundo”. Con este sentimiento no es extraño que tardase poco en superar aquella vergüenza, pero sin duda lo que más determinaría su creciente confianza fue una enorme constancia en el trabajo y su actitud de entrega en el aprendizaje, todo ello respaldado a su vez por unas cualidades vocales que se irían revelando como nada comunes: una voz incansable, siempre dispuesta a entonar la jota.

Pasado el tiempo, llegará a la conclusión de que no concibe la vida sin cantar. El sentimiento que tiene de la música y, en particular de la jota, lo manifiesta así: “desde muy pequeña los ensayos han sido para mí una forma de expresión, pero también de desconexión, de no pensar en nada y de dedicarme única y exclusivamente a cantar. Cuando estoy más decaída, la jota es el impulso que hace que cambie mi forma de ver las casas y me ayuda a sentirme bien. Siempre estoy deseando que llegue el día del ensayo, y siempre voy a ensayar, aunque este muy cansada o resfriada, porque me hace sentir mejor anímicamente y me proporciona energía y positivismo”.

Tenía y tiene los mimbres para hacer una brillante carrera jotera y así ha sido. Es ya, por derecho propio, uno de los pilares del cuadro de canto de nuestro Centro Aragonés, y ello como resultado incontrovertible de unas cualidades bien evidentes: su tesón y su disciplina, su responsabilidad y su confiabilidad, en suma su profesionalidad; cualidades contrastadas a lo largo de tantas actuaciones que ya se nos antojan incontables.

Si la jota caló en ella tan hondo, como consecuencia también la sedujo el baile. Empezó con siete u ocho años y llegó a bailar con estilo y elegancia. Tuvo finalmente que tomarse un descanso pues, como veremos más adelante, serán muchas sus ocupaciones. Sin embargo, no descarta volver a él más adelante, pues el “duende” sigue haciendo que los pies se le vayan solos cuando escucha sus jotas de baile preferidas.

Su carrera como cantadora es también conocida en Aragón a través de los concursos de jota cantada. En ellos Iris, con sus magníficos resultados, ha enarbolado alto el pabellón y el nombre de su Centro Aragonés desde 2006 a 2019. Iris nos ha presentado un nutrido listado de premios, aunque no están todos: seis primeros, nueve segundos, entre ellos el del Certamen Oficial de Zaragoza de canto juvenil, y seis terceros; para su edad un respetable palmarés, en el que se incluyen al menos cuatro premios en la modalidad de dúos junto a Oscar Catalán y Javier Iserte. Su último premio… en 2019, un primero solista en el “Certamen de Jota Cantada Dolores Sopeña”.

Los concursos le interesan vivamente porque son una forma de intensificar su vinculación con la jota: antes de cada concurso puede ensayar más tiempo, con un trabajo más exhaustivo que se ocupa de mejorar los aspectos más concretos de las coplas elegidas, y además siempre está la posibilidad de acudir con nuevas coplas y, por tanto, de plantearse nuevos retos y enfoques en su canto. Evidentemente, los premios son importantes, pero frente al despliegue previo de ensayos y a la búsqueda de autoexigencia los considera secundarios, o por lo menos algo que viene por añadidura. Por todo ello y por su propia juventud, su intención es seguir presentándose.

Mas con todo lo anterior, no se agota el “haber” de Iris Giménez. Inició una formación musical que le llevó a completar el grado elemental de violín y de canto en la Unión Musical Porteña, y el grado medio de canto en el Conservatorio de Sagunto, si bien sus estudios superiores y sus expectativas laborales la han llevado por otros caminos, el de la Veterinaria y su futuro ejercicio. Volviendo a su vínculo con el Centro Aragonés, ha representado a esta Casa tanto en cargos de representación como gestores. Entre 2010 y 2014 fue dos veces dama, con las reinas Noelia Ortiz y Beatriz Pradas. Finalmente, ella misma fue Reina de esta sociedad entre 2016 y 2018, así como vocal de la Junta Directiva de 2016 a 2019.

A pesar de su juventud, y contando sólo desde 2006 -cuando ganó su primer premio-, catorce intensos años en la jota y en el Centro Aragonés dan para muchos recuerdos y momentos especiales, difíciles de resumir. Hoy, seguramente, en el mar de sus recuerdos se mecen en superficie los mejores: los ensayos de baile con su amiga Sela, la profesora Noelia, y su propio novio, Javi; la risa en los ensayos, cuando Javier Iserte improvisa con la guitarra y el grupo le acompaña cantando; el jolgorio en el autobús cuando viajan a las concentraciones; las horas de coche y conversación con Javiert Iserte, Esther Villarroya u Óscar Catalán, camino de los concursos. Y muchos más, como la preparación y grabación del disco “La Jota Es…”; los festivales de villancicos aragoneses en Navidad; o la primera vez que en una actuación exterior bailó con su novio Javi, a quien por mediación de Iris también le acarició el duende de la jota. 

Aunque la modestia de César Rubio Belmonte, su profesor de canto, se vea herida, Iris desea destacar que, pese a todo lo que ha podido aprender de las figuras que ha ido conociendo en el mundo de la jota, su principal reconocimiento es para César: “Siempre dispuesto a transmitir todo lo que sabe de forma desinteresada, nos abre las puertas de su casa para ensayar y nos trata como parte de su familia. Sin duda, de quien más he podido aprender y seguiré aprendiendo es de él, de su humildad y su buen hacer. Si he llegado hasta donde estoy hoy es porque él me ha a impulsado con sus enseñanzas y me ha ayudado a crecer como cantadora y en parte como persona. Siempre está dispuesto a tenderte una mano y a dar lo mejor de él para sacar lo mejor de ti, y ha conseguido que todo su grupo de canto seamos una gran familia jotera”.


Así pues, y a tenor de todo lo dicho, por su “comunión” con la jota; por haber paseado por tierras aragonesas el nombre de su Centro Aragonés; por su voz jotera que, por potencia y fiabilidad, a nadie deja indiferente; por su omnipresencia en los escenarios, merced a la plena disponibilidad que su naturaleza vocal y su pasión por cantar la jota le confieren; por su responsabilidad y su compromiso, que la convierten en un valor seguro y de confianza; y por lo mucho que, con admirable disciplina, ha trabajado en la jota… Iris Giménez Muñoz es nuestra nueva y muy merecida Mujer de Jota 2020 por este Centro Aragonés.

LAURA MARTÍN MONTALBÁN

LAURA MARTÍN MONTALBÁN: SEMBLANZA BIOGRÁFICA
Por José Mª Prats Escriche


Certamen Oficial de Jota de 1992, teatro Principal de Zaragoza. Una cantadora aguarda entre bambalinas a que finalice su actuación el jotero que la antecede. Es joven para este certamen, sólo tiene 19 años, sólo 19, no obstante lleva en la jota cantada desde los ocho años. En ningún sitio consta cuál fue el tono de su espera, si la acuciaban los nervios o, por el contrario, templaba el ánimo. Experiencia en concursos, y en premios, no le faltaba, y en cuanto al Certamen Oficial era la tercera vez que se presentaba. De nuevo pisa el escenario donde se consagra la élite de la jota, pero va a resultar que a pesar de su juventud le sobrará maestría y arte en este empeño; reunido el jurado tras todas las intervenciones, nuestra joven consigue el Primer Premio Ordinario. Tan sólo le quedará el reto de convertirse en Campeona de Aragón.

Como pueden imaginar estamos hablando de Laura Martín Montalbán, a la que más tarde alguien dedicaría unos versos muy reales, sin hipérbole, incluido también el primero, que nos sirven para preludiar su etapa de formación y de certámenes:

“Preciosa era tu carita / y tu garganta envidiada / porque no había un lugar / en que tú no demostraras / que eras la niña prodigio / de la jota deseada.”
Laura es de Zaragoza, donde nació en 1973 dentro de una familia aficionada y vinculada desde antaño a la jota, tanto en lo que respecta a su madre Pilar, natural de Letux, como a su padre, Macario, oriundo de Obón, en Teruel. Un tío de su madre ganó el Certamen Oficial de Jota tres veces, en 1924, 1926 y 1927; asimismo, un tío de su padre obtuvo un segundo en el mismo certamen en 1958. Sus primeras jotas las escucharía de labios de su padre, que cantaba en casa, en el coche y, según ella, a todas horas. Y también, a partir de 1981, de la que hoy es ya una leyenda de la jota cantada y su enseñanza, Doña María Pilar de las Heras. Laura fue su discípula en la Escuela Municipal de Folklore de Zaragoza, de la que salió en 1986 con el título de Grado Superior de cantadora de jota y una calificación global de Sobresaliente.

Estamos en la etapa de los certámenes, a los que concurrió desde 1982 con profusión y con mucho éxito en las diferentes categorías a medida que cumplía años. Consta en su formidable haber más de un centenar de premios, entre ellos 42 primeros y muchos segundos y terceros. Recorrió en su transcurso buena parte de la toponimia aragonesa y también localidades de la Rioja, como Logroño, Cenicero y Arnedo, de Burgos y de Navarra, sin olvidar el Centro Aragonés de Barcelona.

Virtualmente en la élite jotera, quiso alcanzar la íntima satisfacción de respaldarlo en el sumo certamen, el Oficial de Zaragoza, y lo consiguió en 1992, muy joven todavía, con 19 años. Al año siguiente, demostró su valía ya ampliamente contrastada, alcanzando el Primer Premio Extraordinario y convirtiéndose en Campeona de Aragón a los 20 años. Para que nadie dudase lo refrendó dos años después, en 1995. Ya había llegado a la élite de la élite, a la “crème de la crème”, ¿para qué insistir en competir si la jota siempre seguirá acompañándola, y además ya tenía abiertos otros caminos en la música y en la vida?.

Había, pues, muchas otras cosas que hacer, y las había iniciado antes de 1995. En 1993 grabó junto a su hermana Esther un magnífico e interesante trabajo discográfico titulado “Añoranza”, constituido por los estilos transmitidos con ortodoxia magistral por María Pilar de las Heras. También se incluye un bellísimo estilo rescatado al final de los ochenta en Obón, el pueblo de su padre, uno de cuyos mayores lo recordaba. Ella lo pondrá en valor, y lo popularizará, además de interpretarlo con maravillosa sensibilidad; dice: “cantar que sale del alma / es como una mariposa / que en lugar de flor en flor / revuela de boca en boca”.

Compuso también coplas para cantar, una de ellas fue Primer Premio en letras alusivas: “Un baturro en Monzalbarba / asegura que ocurrió: / que le cantó a la Sagrada / y de alegría lloró”. Y en 1994 compuso la canción aragonesa “Si el corazón no me habla”, que se estrenó el mismo año en el Teatro Albéniz de Madrid y se registró en la Sociedad General de Autores en 1997. Reza así: “No puedo cantar la jota si el corazón no me habla. Mi voz es sangre que brota de las heridas del alma”.

También conoció el ámbito coral y durante cinco años fue miembro de la Coral Municipal Salduba de Zaragoza. Gradualmente fue forjándose una gran formación musical: hizo cursos de técnicas vocales, canto coral, pedagogía musical orientada a la educación infantil, y en 1995 obtuvo en el primer conservatorio privado que hubo en Aragón la titulación en Guitarra Clásica, que cursó con el correspondiente acompañamiento de materias, entre otras, armonía musical, música de cámara o Historia de la Música. Y movida por la vocación docente, que también explicitará en la jota, estudió la carrera de Magisterio, en la especialidad de Educación Musical. Por supuesto la jota seguirá en su horizonte vital, pero está vez será en forma de numerosos recitales y conciertos, muchos de ellos patrocinados por Iber Caja y por la Diputación General de Aragón.

Vamos a pasar a la siguiente y actual etapa, y recurriremos otra vez a las estrofas que se le han dedicado:

“Pasaron pronto los años / y hemos podido ver / que aquella niña preciosa / se ha ido convirtiendo / en una bella mujer / en una gran cantadora / y campeona también / que enseña con mucho celo / su afinado buen saber”.

Desde el final de los noventa, Laura Martín Montalbán irá sustituyendo gradualmente su participación en los escenarios por la enseñanza de la jota, y ello con gran aprovechamiento pues muchos de sus alumnos vienen alcanzando importantes éxitos en los últimos veinte años. El otro eje de su vida fuera del hogar es un trabajo imbricado con su gusto por la música. Hoy ejerce su profesión de maestra en Zaragoza, en el Colegio de Educación Infantil y Primaria “El Espartidero”, en el que compagina sus clases con el cargo de Secretaria dentro de la Junta Directiva del centro.

No obstante lo anterior, Laura tendrá intervenciones destacadas en la jota; una de ellas en 2008, cantando de forma anónima una rondadora para acompañar al bailarín Miguel Ángel Berna al final del audiovisual “Sinfonía de Aragón”, de Carlos Saura, que se proyectaba en el pabellón de Aragón de la Expo de Zaragoza. Consta que, a lo largo de sus 5580 pases, el público, emocionado con su canto, aplaudía, y que al igual que los visitantes también ella se emocionó al escucharse. No podía ser de otra manera dado el brío y el donaire que le imprime a la rondadera, ejecutada con una voz de gran proyección, potente, con facilidad para el agudo y de excelente dicción.

Desde 2009 ha participado en cuantos homenajes ha recibido su apreciada maestra María Pilar de las Heras: desde nuestro Premio Mujeres de Jota de 2009, hasta “Dándolo Todo” en Aragón TV en 2017, pasando por el Teatro Principal de Zaragoza en 2011.


Para acabar mencionemos que en la Casa de Aragón del Henares recibió el Premio “Quijote de la Jota” en 2017, como reconocimiento al conjunto de su trayectoria y a su defensa de la esencia de la jota. Ni más ni menos son las mismas razones por las que se le otorga a Laura Martín Montalbán el Premio Mujeres de Jota por Aragón. La voz que atesora, los premios de primer orden que ha merecido desde joven, su celo y empeño en la enseñanza de la jota en lugar de en la competición, por muy respetable que sea ésta, el anhelo de ampliar su formación musical, e incluso su encantadora y emocionante respuesta a la pregunta de cuál había sido su momento más intenso en la jota, la convierten en una indubitable Mujer de Jota. ¿Que qué contestó a esa pregunta?, pues el día que conoció a su marido, el bailador Ivanhoe García, y la primera vez que oyó cantar a su hija en un escenario.